Yo no elegi la guerra, pero naci guerrera.

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domingo, 15 de octubre de 2023

De destetes y despuerperios de "leche de madre" Violeta Vazquez

 Desromanticemos a la madre. La madre es persona. La madre no es santa. La madre obra por compromiso, por culpa, por historia. La madre cuando elije la maternidad por primera vez, lo hace sin tener idea de lo que significa, porque aún no conoce a su hijo ni al vínculo que es capaz de generar. La madre no hace milagros. La madre real no se ve. La madre no cuenta que le hacen daño, porque no debe. La madre ejerce la maternidad desde su ser persona, con su historia, sus desafíos, sus mandatos y sus deseos. La madre muere cada día y debe reinventarse para el nuevo hijo que ocupa de forma masiva los espacios. La madre se defiende y se inunda de la masividad de sus hijos. La madre los inaugura en el mundo, y será responsable por ello. La madre ofrece y ama como puede. La madre no es buena ni mala. La madre intoxica, porque la madre nutre con lo que es, cosa que para alguna cría resultará desagradable.

La madre se toca y se cuestiona. La madre es un personaje en la cabeza de alguien. La madre no es la que vieron aquella vez, o hace algunos años, porque la madre no se repite a si misma, está destinada al cambio. La madre ata y libera. La madre duerme, come y coge. La madre falta, la madre yerra. La madre se juzga y se absuelve y se condena. La madre se pudre de que la convoquen en todas las escenas. De la madre no depende todo. La madre no lo cuida todo. La madre no es el centro de la tierra. La madre no es la sombra de la tierra. La madre no es la tierra. Si la madre se cae, el mundo sigue rodando.


Fragmento del libro leche de madre de Violeta Vázquez.

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