Lo suyo conmigo era una cuestión de posesión, su deleite fue solamente saber que no fuí de otro.
Aunque nuestros corazones nunca explotaron juntos, a usted le bastaba saber que yo estaba ahí para desearle buenas noches, siempre.
Si creyó que yo no querría mas que eso en la vida; que era suficiente para mi corazón estar al servicio de alguien, pues tal vez se equivocó, pero es seguro que con todo lo que yo le di en su satisfacción usted ni siquiera se tomo la molestia de conocerme.
No puedo disculparme por mis decisiones, pero si creyó que podría retenerme por tiempo indeterminado para asegurar su bienestar, sin darme el mundo y mucho mas a cambio, lamento decirle que fue usted el del error.
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