Muchas ideas, revoluciones, información pasaron a mil por hora en mi mente estos últimos tres meses. Anotaba nros de obstetras, hacia llamadas, consultaba precios, solo buscando un profesional idóneo. En mayo de 2020 envíe muchos mensajes por Instagram a asociaciones de doulas y parto respetado, presencié muchas charlas, metí mi cuchara en todo.
"La episiotomia es un cortecito que se hace en la vagina" me dijo la dra en un control prenatal "seguro lo vas a necesitar, porque te podes desgarrar... los desgarros suelen ser feos, pueden romper la piel hasta el ano"
Okay.
"Te puedo esperar hasta la semana 40, sino ahi hacemos una inducción... las contracciones: vas a sentir que la panza se te pone durita"
Y eso fue todo.
Por mi bien me puse a leer de vez:
- "parteria espiritual" de Ina May Gaskin
- "el bebé es un mamífero" de Michel Odent
Y los siguientes documentales:
- "la historia del nacimiento" sobre Ina May Gaskin
- "el renacimiento del parto" 1/2/3 partes disponible en Netflix
Tenía los últimos números por llamar, sabia demasiado como para entregar mi nacimienro al sistema y no encontraba ninguna otra opción cerca que me fuese adecuada. Parir en casa era una fantasía que arrastraba hace rato pero decían "es muy costoso" y mi familia no lo veía como algo seguro, una institución en bahia blanca a algunos km de acá ¿podría ser? era un riesgo moverme en una pandemia y sin obra social era "muy costoso". De igual manera llamé, llamé a Instituto privado, trate de localizar a un doctor que me habian recomendado; quien resultó se habia mudado de localidad. En un Instituto de Bahía Blanca una mujer me atendió el telefono y me contó maravillada que había tenido a sus hijos en su casa.. ¿era acaso el destino?
Ella me pasó un nro de teléfono de una partera que conocía.
Decidida y sin pensarlo llamé: hable 45 min con esta mujer. Una partera, me dio detalles, consejos, la tarifa del servicio, hablamos muchísimo sobre todo lo que me habia llevado hasta la decisión de llamarla por teléfono, me recomendó algunos documentales y libros. Y quedamos en confirmar..
Tenía que confirmar nada mas. Que iba a pagar $25.000 aprox por el nacimiento que había soñado; por la bienvenida de mi hijo a este mundo.. con mi compañero los números parecían no cerrar y nos sonaba a imposible. Tuve que poner la cara en alto y decirle a mi familia.. un limpio linaje de enfermeras que mi bebé iba a nacer ahí, entre nosotros. Fue difícil, fue asumir una responsabilidad total y absoluta por el dia en que mi hijo viniera al encuentro y tal vez asi debería ser siempre: ese es el poder que nos han robado el PODER DECIDIR. Decidí que el nacería en casa y pronto llego la entrevista y visita de nuestra partera. Fue maravilloso, a principios de junio 2020, mi compañero pudo escuchar los latidos del bebé, escucharlo era tan simple como un privilegio en medio de una pandemia que me permitía pasar sola a una ecografía, sola a una visita médica, sola a parir.
Se nos abrió este mundo, se abrió este mundo ante mí. Me sentí tan segura las últimas semanas de gestación pasaron en reuniones de zoom, preparación para el nacimiento (mas lecturas) y mucho pero mucho de ese ingrediente secreto, espiritual que me hacia abrir el corazón al destino... el mismo destino que nos trajo a este rincón del país a vivir esta experiencia, a crear vida, a sembrar cambios y a sanar.
Solía hacer una pequeña rutina de ejercicios por las noches, hacia todo prácticamente en cuclillas para preparar el suelo pélvico y para tener contacto mas directo con la sexualidad. Fue una buena decisión. Salía a caminar unos 4km. Un par de veces a la semana. Seguía con una alimentación consciente y silenciosamente confíe en que sabría que hacer el día que mi hijo decidiera nacer. Se preparó la cuna, se preparó su ropa, iba terminando el mes de junio. Todo esperaba al bebe. Conseguimos materiales para el nacimiento: un plástico grande para forrar la cama, gasa, algodón, bolsas, alimentos (para comer mientras durará el trabajo de parto) tintura madre de calendula, aceites perfumados, velas, sahumerios.
Aqui estaba mi misión, el punto mas alto de erotismo de mi vida, la dosis más grande del destino ser una embarazada rebelde: tener autonomía y aceptar siempre la letra chica pero no sin leerla minuciosamente.
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