Yo no elegi la guerra, pero naci guerrera.

Escribiendo, siempre
Sobre la vida.

viernes, 27 de noviembre de 2020

El dia del parto

 La semana del lunes 29 de junio arrancó con un vientre gigante, y una leve misión preparar el cumpleaños de mi mama, para el dia martes 30 sentí una leve presión abdominal cada vez que me sentaba y me levantaba para ir al baño.

Esos dos días fueron para armar una cena bien planificada, comprar adornos, globos, flores y tratar de no parir el dia 1 de julio (cumpleaños de mamá) asi llego el miércoles 1ro con celebración y mucha comida. Donde cada sentada en el inodoro significaba una presion en el vientre (no era muy doloroso); así lo dispuso Dios y despues de una agradable cena de celebración todos fuimos a dormir.

Dormir fue considerablemente difícil esa noche, crei que era por el exceso de comida pesada. Toda la noche sentí una incomodidad que me llevaba de un lado a otro de la cama, y cuando me levanté a las 6 a.m me di cuenta que algo podía pasar, pero volví a intentar dormir. A las 8 de la mañana los misteriosos dolores daban una clara señal: eran contracciones.

Toda mi familia se despertó y la jornada arrancó. Mi compañero tenía que ir al cajero automático  (a última hora) y lo que creí iba a ser un trabajo de parto en movimiento me reclutó a la privacidad de la habitación. La música del living me alteraba, me fui a dar una ducha, y mas relajada me senté sobre la cama a menear al ritmo del reggaetón antiguo el movimiento pélvico resultó muy relajante. 

A las 10 de la mañana llamé a la partera, hablamos. Todo pasaba entre las olas; de las cuáles quise contar la frecuencia y fue imposible. Yo sabía que al final del dia iba a tener a mi hijo en brazos. Vomite todo lo que habia comido en las ultimas 24hrs y sentía un reflejo como de defecar pero no hacía.

Volvió Mariano, se iba a convertir en mi soporte. Pasaron algunas horas, yo me subía a la cama en cuatro patas para alivianar el dolor de las olas, el me acariciaba la espalda. Para las 13hrs llego la partera y yo me fui a duchar otra vez. En el baño noté un muy pequeño moco caer algo transparente con rosado: estaba allí ante mis ojos el tapón mucoso. Todo parecía pasar rápidamente de ahi en más los recuerdos son salvajes y brillantes.

Por la ventana y a través de la persiana entraba la luz del sol, hacia frio; era el jueves 2 de julio del 2020, de fondo sonaban unos mantras hindúes, y luego ondas sonoras de relajación. Lejos quedo el sueño de parir al ritmo de Madonna. En cuestion de horas me terminé despojando del camisón, me vi encima de una pelota de pilates la mayor parte de la siesta; y luego con una malla muy gruesa me colgué, necesitaba hacer suspensión y el cuerpo de Mariano se envolvió en la malla para darme sosten. 

Recuerdo que comí una banana, a trazos, y tome mucha agua. Cuando me empecé a desinhibir arrancó el método de frida kaplan kaplan para las contracciones: vocalizar con todo el cuerpo y arrancó una tarde de sonidos animales con respiración a full, calor, besos (porque no un par de besos con mi compañero❤) y todo tipo de búsqueda de posición . Me paraba y me sentaba rápidamente cuando en eso rompí bolsa. Sentí caer algo líquido al suelo pero yo estaba muy animal como para prestar atención. 

Eran casi las 17 hrs y la cabeza de Jesús parecía asomar pero no salir del todo. Llevaba una hora con un dolor mas intenso; ante el dolor la partera aplicaba con su mano una presión en la cadera que se sintió como anestesia natural, capaz ese fue el dolor mas intenso de toda la experiencia. Cuando opte por soltar la malla y simplemente sostenerme de Mariano, no toque la cama fui al piso... recuerdo repetir "va a salir" porque sentía que iba a nacer y repetirlo para darme valor. Se que también agradecí, dije te amo, y perdone pude perdonar y pedir perdón y en el nombre de mis ancestras  (lo dijo la partera) y con unos sonidos guturales sentí el aro de fuego: 

Yo pude atravesar un aro de fuego y salir de ahi ilesa. Convertida en un sueño de libertad, lo sentí en un enorme alivio la cabeza de mi hijo afuera. La partera pudo correr una circular de cordón y en el siguiente alarido gutural sentí el alivió pasar por mi vulva mi bebé salió rápidamente y llego a las manos de Mariano que estaba frente a frente conmigo y lo agarré. ¿qué pasó? No lo sé, fue todo tan salvaje y tan íntimo que nos miramos los tres a los ojos. 

Jesús no lloraba, tenia los ojos abiertos y hacia un ruidito suave, un ronroneo.. nos miraba a los ojos directamente y parecía tener mucha paz. Nacio a las 18.05.

Esta mujer regida bajo el signo de piscis había sido guardiana de nuestro nacimiento y nosotros fuimos los protagonistas. Le hicieron algunas valoraciones como latidos y demás. Todo sobre mi cuerpo. El quedó allí arriba de mi pecho. Vino mi mama a la habitación a verlo habia pasado una hora reloj y no me había dado cuenta. Como la placenta no salia decidimos cortar el cordón.

Lo cortó la partera y mi mama vistió rápidamente a Jesús mientras yo me incorporaba. El se puso a llorar. Lo agarre nuevamente. Me comí muy hambrienta una naranja. Nos quedamos los tres solos en la pieza... Jesús, Mariano y yo. Fue nuestro momento. Yo habia bebido una tintura madre de valeriana para que salga la placenta y sentada sobre un balde. Nos reímos.. pensando en que Mariano había participado directamente en el nacimiento de su hijo, cuando unos dias atrás una de mis cuñadas me habia hecho esa pregunta: si él iba a estar allí. No decíamos nada a nuestras familias porque esperábamos que comience naturalmente el trabajo de parto. Reímos y sentí caer a la placenta mientras tenía a mi bebé en brazos. 

Luego de un baño, un chequeo médico, papeles todo eso en el ámbito de nuestro hogar, pesar y medir a Jesús. Firmar papeles, acomodar la habitación y recibir el saludo de mi familia. Finalizó la jornada a las 22hrs con un bebé perfectamente sano en brazos. Nos despedimos de la partera y dormimos la noche entera hasta el dia siguiente. 

Mi experiencia con la gestación y el parto: el tercer trimestre "embarazada rebelde"

 Muchas ideas, revoluciones, información pasaron a mil por hora en mi mente estos últimos tres meses. Anotaba nros de obstetras, hacia llamadas, consultaba precios, solo buscando un profesional idóneo. En mayo de 2020 envíe muchos mensajes por Instagram a asociaciones de doulas y parto respetado, presencié muchas charlas, metí mi cuchara en todo.

"La episiotomia es un cortecito que se hace en la vagina" me dijo la dra en un control prenatal "seguro lo vas a necesitar, porque te podes desgarrar... los desgarros suelen ser feos, pueden romper la piel hasta el ano"

Okay.

"Te puedo esperar hasta la semana 40, sino ahi hacemos una inducción... las contracciones: vas a sentir que la panza se te pone durita"

Y eso fue todo.

Por mi bien me puse a leer de vez:

- "parteria espiritual" de Ina May Gaskin

- "el bebé es un mamífero" de Michel Odent

Y los siguientes documentales:

- "la historia del nacimiento" sobre Ina May Gaskin 

- "el renacimiento del parto" 1/2/3 partes disponible en Netflix 

Tenía los últimos números por llamar, sabia demasiado como para entregar mi nacimienro al sistema y no encontraba ninguna otra opción cerca que me fuese adecuada. Parir en casa era una fantasía que arrastraba hace rato pero decían "es muy costoso" y mi familia no lo veía como algo seguro, una institución en bahia blanca a algunos km de acá ¿podría ser? era un riesgo moverme en una pandemia y sin obra social era "muy costoso". De igual manera llamé, llamé a Instituto privado, trate de localizar a un doctor que me habian recomendado; quien resultó se habia mudado de localidad. En un Instituto de Bahía Blanca una mujer me atendió el telefono y me contó maravillada que había tenido a sus hijos en su casa.. ¿era acaso el destino?

Ella me pasó un nro de teléfono de una partera que conocía.

Decidida y sin pensarlo llamé: hable 45 min con esta mujer. Una partera, me dio detalles, consejos, la tarifa del servicio, hablamos muchísimo sobre todo lo que me habia llevado hasta la decisión de llamarla por teléfono, me recomendó algunos documentales y libros. Y quedamos en confirmar..

Tenía que confirmar nada mas. Que iba a pagar $25.000 aprox por el nacimiento que había soñado; por la bienvenida de mi hijo a este mundo.. con mi compañero los números parecían no cerrar y nos sonaba a imposible. Tuve que poner la cara en alto y decirle a mi familia.. un limpio linaje de enfermeras que mi bebé iba a nacer ahí, entre nosotros. Fue difícil, fue asumir una responsabilidad total y absoluta por el dia en que mi hijo viniera al encuentro  y tal vez asi debería ser siempre: ese es el poder que nos han robado el PODER DECIDIR. Decidí que el nacería en casa y pronto llego la entrevista y visita de nuestra partera. Fue maravilloso, a principios de junio 2020, mi compañero pudo escuchar los latidos del bebé, escucharlo era tan simple como un privilegio en medio de una pandemia que me permitía pasar sola a una ecografía, sola a una visita médica, sola a parir. 

Se nos abrió este mundo, se abrió este mundo ante mí. Me sentí tan segura las últimas semanas de gestación pasaron en reuniones de zoom, preparación para el nacimiento (mas lecturas) y mucho pero mucho de ese ingrediente secreto, espiritual que me hacia abrir el corazón al destino... el mismo destino que nos trajo a este rincón del país a vivir esta experiencia, a crear vida, a sembrar cambios y a sanar.

Solía hacer una pequeña rutina de ejercicios por las noches, hacia todo prácticamente en cuclillas para preparar el suelo pélvico y para tener contacto mas directo con la sexualidad. Fue una buena decisión. Salía a caminar unos 4km. Un par de veces a la semana. Seguía con una alimentación consciente y silenciosamente confíe en que sabría que hacer el día que mi hijo decidiera nacer. Se preparó la cuna, se preparó su ropa, iba terminando el mes de junio. Todo esperaba al bebe. Conseguimos materiales para el nacimiento: un plástico grande para forrar la cama, gasa, algodón, bolsas, alimentos  (para comer mientras durará el trabajo de parto) tintura madre de calendula, aceites perfumados, velas, sahumerios.

Aqui estaba mi misión, el punto mas alto de erotismo de mi vida, la dosis más grande del destino ser una embarazada rebelde: tener autonomía y aceptar siempre la letra chica pero no sin leerla minuciosamente. 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Mi experiencia Gestacion y parto: "El segundo trimestre ¿QUE?"

 Del 7 al 8 de marzo llegamos a destino luego de 24hrs subidos en un micro larga distancia con cuatro meses y "algo" de embarazo, sin molestia alguna, todo venia "viento en popa": La pancita pequeña crece, venia perfecta de salud, la nueva ciudad se veía prometedora mucha actividad comercial/profesional, muchas posibilidades de pronto poder mudarnos a alquilar.

Llegamos a nuestro destino: la ciudad de punta alta. Planeamos este viaje con mi compañero para volver a empezar y trajimos un paquete gigante de ilusiones. La realidad sin embargo es que el 2020 nos iba a traer un "mundo nuevo" arruinado.

El segundo trimestre de embarazo me encontró haciendo una cuarentena, por el inicio del COVID19 en la argentina, recién llegada a la ciudad nueva y se suspendieron todos los controles de embarazo: solo se atendía de 8 meses en adelante. Se fueron los controles prenatales. Me quede sola, me hundí en las confusas emociones del embarazo, viviendo en la casa de mi mama después de haberme marchado hace 6 años, de vuelta en la casa materna después de haber cambiado tanto, las hormonas me ponían sensible. 

Soñaba con mi perro y lloraba casi todos los días. Extrañaba mi red de sostén (que son pocos amigos y algunos familiares que tengo en corrientes) extrañaba a mi papa, extrañaba a la familia de mi novio (si, son básicamente mi familia también) me quedaba en silencio mirando mi alrededor sin saber que hacer.

Me refugie en la realidad virtual, establecía contacto con una doula de Corrientes via instagram y tuve una oportunidad que me cambio por completo: formar parte de un curso prenatal, la posibilidad de prepararme para el nacimiento. Era evidente que parir en pandemia iba a traer algo raro. El curso pre natal me mostró la faceta mas fisiológica y natural de un nacimiento. Conseguí la posibilidad de leer material al respecto y lo que leí me tiro un baldazo de agua sobre las gestaciones y el rol de las mujeres:

- "Pariremos con placer" y "La represión del deseo materno y génesis del estado de sumisión" de Casilda Rodrigañez

Deberían ser una lectura para todas las mujeres gestantes, y para quienes no gestan también.

Pude finalmente acceder a una consulta con una Dra. el dia 5 de mayo, cumpliendo 25 años y yendo a ver como estaba mi bebe, rozando los 7 meses de embarazo. Pasaron como dos meses y medio solo guiándome por mi intuición, encerrada en mi propia mente y haciendo mi "auto control" de embarazo gestionado por nadie más que mi persona. 

Fue otra consulta rápida y silenciosa: medir la altura uterina, pesarme, ver la presión arterial, ella anotaba cosas en una ficha y me hacía algunas preguntas.. se podía respirar la autoridad médica, todo me confirmo lo que yo ya sabía mi bebé estaba sano y todo iba bien. 

Yo tenía bien en claro cuál era mi propósito: parir, pero no solo parir, buscarme la mejor experiencia posible, no sabía como ni cuando, pero defendería mi derecho a un parto fisiológico, donde mi instinto me sería de guía y tendría finalmente una experiencia de nacimiento positiva que seria nueva y sanadora en mi linaje familiar.. que echaría luz a muchas mujeres en la misma situación.  Comenzó así la gran aventura del último trimestre.